Los ladrillos aislantes de mullita se fabrican con materias primas de alta pureza cuidadosamente seleccionadas y un proceso único de moldeo por espuma y sinterización a alta temperatura. Su excepcional rendimiento se debe al bajo coeficiente de expansión térmica, el alto punto de fusión y la estabilidad química inherentes de la fase de mullita, junto con una estructura de poros de celda cerrada cuidadosamente diseñada.
Temperatura de operación y estabilidad extremadamente altas: La fase de mullita pura presenta alta refractariedad y estabilidad de volumen a temperaturas elevadas, con mínima variación lineal al volver a cocerse. La estructura permanece libre de contracción y deformación durante un uso prolongado.
Aislamiento térmico superior: Los poros cerrados de nanomicrones distribuidos uniformemente bloquean eficazmente la conducción y convección térmica, logrando una conductividad térmica mucho menor que la de los materiales aislantes tradicionales.
Resistencia excepcional al choque térmico: el coeficiente de expansión térmica inherentemente bajo de la mullita permite que los ladrillos soporten ciclos térmicos rápidos sin agrietarse.
Buena resistencia a la corrosión química: Excelente tolerancia a ambientes ácidos y débilmente alcalinos, con rendimiento estable en atmósferas reductoras.
Baja capacidad térmica y alta pureza: la capacidad mínima de almacenamiento de calor proporciona un importante ahorro de energía; el bajo contenido de impurezas de hierro y metales alcalinos lo hace adecuado para entornos industriales que requieren alta limpieza.
Especificaciones técnicas clave:
- Contenido de Al₂O₃: 60% - 75% (fase mullita dominante)
- Densidad aparente: 0,6 g/cm³ - 1,2 g/cm³ (según la serie)
- Resistencia a la compresión a temperatura ambiente: ≥ 1,8 MPa - 8,0 MPa
- Conductividad térmica (temperatura media 1000 °C): 0,25 W/(m·K) - 0,40 W/(m·K) (varía con la densidad)
- Cambio lineal de re-cocción (1500°C × 12h): ≤ 1,0%
- Temperatura máxima de servicio: 1450 °C - 1650 °C (clasificada)
